El fin de semana diluvió y quedó la escoba. Cientos de damnificados, calles anegadas y muchos problemas para la gente en general.
Pero el fin de semana me dediqué a quedarme en cama, flojear, leer, hacer algunas labores domésticas y a tener la tele apagada y ni mirar los diarios. Aproveché de jugar con mis gatos, avancé en algunas peguitas pendientes, comí como chancho y en general me dediqué a mi mismo por dos días.
Anoche las noticias me pescaron de sorpresa, pues lo que pensé que era sólo un avance antes de dar 31 minutos, terminó siendo el noticiario completo. Repetitivo. En casi una hora daban lo mismo, lo mismo, lo mismo. Vuelta por otros canales y era como si no me hubiese movido (incluso estaban todos de punto fijo en los mismo lugares).
La cosa es que entre tanto drama, no sentí ni una pisca de compasión ni de empatía. Estaba calentito, abrigado y no me interesaba nada más.
¿Debería sentirme cupable? ¿ah?
¿Debería sentirme cupable?
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