Leí por ahí que algunas de las cualidades de las mujeres (y que se entienden como excluyentes), son:
- Las mujeres son apasionadas, amantes y cariñosas.
- Las mujeres lloran de alegría.
- Las mujeres siempre hacen algo para demostrar cuánto se preocupan.
- Nunca se detienen por conseguir lo que creen mejor para sus hijos
- Las mujeres tienen la habilidad de sonreir hasta en los momentos que están tan cansadas que ni pueden mantenerse en pie.
- Saben cómo transformar una simple comida en un agasajo.
- Saben estirar al máximo el dinero.
- Saben cómo reconfortar a un amigo enfermo.
- Las mujeres traen risas y alegría al mundo.
- ¡Saben como entretener durante horas a los niños!
- Son honestas y leales.
- Las mujeres tienen una voluntad de hierro debajo de una apariencia delicada.
- Harán lo imposible por ayudar a un amigo en problemas.
- Las mujeres lloran fácilmente ante las injusticias.
- Saben cómo hacer sentir al hombre como un rey.
- Las mujeres hacen del mundo un lugar más feliz.
Haciendo a un lado que es un chiste, y que el comentario fue escrito con esa intención (creo), no deja de ser interesante el revisar los supuestos sobre los cuales está escrito, y que reflejan cómo nos metemos ideas erroneas que gobiernan nuestras vidas al configurar nuestra visión del mundo.
Desde chico he pensado que existe un grupo etáreo bastante definido que es el compendio de todos los vicios y males del mundo: blanco, entre 30 y 60, representante del status quo. Ah! Y hombre. Es que las mujeres son incapaces de hacer algo reñido con la moral y las buenas costumbres. Ellas no mienten. Tampoco engañan. Jamás le levantarían el macho a su mejor amiga, y mucho menos urdirían complejas y sádicas revanachas y/o venganzas. No. Todo eso está reservado para los hombres. Porque nosotros no somos capaces de cuidar un niño, entretenerlo por horas, llorar por las injusticias, reconfortar a un amigo, etc, etc, etc.
Esas ideas, expresadas a nivel de chiste o broma, no dejan de decir lo que se piensa de nuestro género, camufladas en la broma para bajarle el perfil y poder decirlo en toda su brutalidad, pero sin que haya chance de sentirse ofendido. Y probablemente la cosa es inconsciente. Existe a nivel de idea-fuerza en nuestra sociedad, que -con justa razón- cada vez se horroriza más de las brutalidades que algunos congéneres realizan, pero que cierra los ojos a la violencia soterrada de las féminas.
Porque al final somos lo mismo, en envases distintos. Somos capaces de los mismos actos de sacrificio, entrega y valor, que de las bajezas, cobardías y mala leche.
Quizás Gurdjieff tenía razón, y no somos más que máquinas manejadas por múltiples yoes sin ninguna relación los unos con los otros. Esos egos desatados, sin relación unos con otros son los que nos manejan, y estas afirmaciones al voleo son una expresión más de cómo actúan, preconfigurando nuestro mundo con visiones parcializadas que en base a la repetición se hacen verdades, en el sentido de quedar como hechos incuestionables, aún cuando no sean comprobadas. Algo así como decir que Al Qaeda es la responsable de todo. Un mostruo conveniente a quien culpar y quedarse con la conciencia limpia, metiendo bajo la alfombra aquella basura que no nos gusta ver en nosotros mismo.
Yo cuento chistes machistas. También feministas. Y creo que lo hago para provocar. Pero al parecer ahora caí en mi propia trampa y el chiste leído en otro lado me provocó, haciendo que reflexione sobre ello. Y quizás, espero, haya servido de algo. Por lo menos para mí. Ahora, tengo la intención (por lo menos del yo que está al mando en este momento) de ponerle más atención a las mismas barbaridades que suelto en mis conversaciones normales, que a veces son del mismo calibre o elevadas al cubo. Lecciones, le dicen. Hay que estar atento.